jueves, 6 de octubre de 2016

Semana Mundial de la Lactancia MAterna 2016: “Lactancia Materna: clave para el desarrollo sostenible”

Esta semana se celebra en España la Semana Mundial de la Lactancia Materna (en otros paises se celebra en agosto).




 Y este año se trata de hacer ver cómo puede la lactancia materna ser una pieza importante del desarrollo sostenible y como va relacionada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.



Vivimos en un mundo cada vez más demolido por el avance sin piedad de la ciencia y la tecnología, que aunque nos traigan muchas cosas buenas (y que yo también valoro), están destruyendo poco a poco nuestro planeta, o más bien nosotrxs, con el mal uso que hacemos de esta tecnología y avances.

Por ello el término de desarrollo sostenible hace referencia a ese tipo de desarrollo que es respetuoso; con el medio ambiente, con los animales (humanos y no humanos), con el planeta...  que busca poder satisfacer nuestras necesidades actuales sin poner en peligro que nuestrxs hijxs y nietxs puedan, en un futuro, satisfacer las suyas. 
¿Y cómo puede la lactancia materna contribuir a ello? Pues yo creo que de varias formas.

En primer lugar, la lactancia materna es profundamente ecológica (por emplear una palabra de moda): no hay embases, no hay desechos, no se necesitan hectáreas de terrenos para alimentar vacas estabuladas a las que se explota sin piedad para obtener un sucedaneo de leche. Se escapa a la lógica del mercado, no permite que lo reproductivo se convierta en productivo y genere beneficios para algunxs, a costa de otrxs. Y así contribuye a la lucha por salvar nuestro planeta, evitando contaminantes y emisiones de gases (tanto de las vacas como de la industria de los sucedaneos de leche).
 
 


En segundo lugar porque se vincula directamente con la salud de los bebés y lxs niñxs. No hay alimento más óptimo para ningún recién nacido o bebé que la leche de su madre. Está a la temperatura ideal, con la proporción ideal de nutrientes, vitaminas y todo lo necesario para ese bebé, sin ningún inconveniente. Es una pieza clave de la lucha contra el hambre en muchos lugares de nuestro planeta. En aquellos lugares donde imperan la desnutrición y las hambrunas, la mejor forma de proteger a los bebes y niñxs es la lactancia materna, ya que no sólo los bebés pequeñitos pueden alimentarse de ella, si no bebés grandes (recordemos que la OMS la recomienda hasta mínimo los dos años). No existe el peligro de que el bebé se contamine por otras fuentes (agua no potable que no se ha podido esterilizar antes de preparar el biberón, o biberones sucios que tampoco se pueden esterilizar por no disponer de los medios o conocimientos), y estamos blindando y protegiendo a los bebés frente a muchas enfermedades. Permite un cambio en la estructura, evitando el asistencialismo y promoviendo acciones por parte de las personas para cambiar sus situaciones vitales. Además es el único alimento que es completamente gratuito (y su funcionamiento es maravilloso porque cuanto más mama el bebé, mas leche se produce, evitando que los bebés y niñxs pasen hambre). Aunque, no sea la solución contra el hambre y la pobreza (ya que esta pasa por destruir este sistema neoliberal que nos oprime y a la vez nos hace esclavxs), es una herramienta en la lucha por erradicarlas.


En tercer lugar contribuye a la equidad de género ya que por su propio mecanismo (cuanto más se mama, más se produce) puede contribuir a que las niñas reciban el mismo alimento que los niños en condiciones de escasez y falta de recursos. Además es una herramienta que permite a las mujeres empoderarse, al conseguir alimentar ellas mismas y por si solas a sus hijxs, contribuyendo a su sentido de la autoeficacia como madres y valoración positiva como mujeres independientes, autónomas y capaces.

En cuarto lugar contribuye, por el mecanismo de succion y por la ingesta de la propia leche (con todas las vitaminas, nutrientes etc) a un desarrollo adecuado del cerebro de lxs niñxs, lo que es vital para su crecimiento y desarrollo intelectual y físico y su posterior educación. 

Y la lactancia materna no es solo salud, independencia, bienestar... es muchas más cosas... aunque en este post sólo nos centremos en esto.

Por último, no quiero que esto se vea como un ataque a las madres que eligen dar el biberón o las que no tienen más remedio que darlo. NO es una lucha, es una reflexión acerca de cómo contribuye la lactancia materna a la salud de nuestrxs niñxs y de nuestro planeta. No olvidemos, que la producción de sucedaneos, es una industria y un negocio, con todo lo que ello conlleva.

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